Ser mamá no es fácil
La maternidad es, sin duda, una de las etapas más bonitas para la mujer, pero también una de las más rudas, llena de soledades y llantos silenciosos. No voy a hablar de los embarazos inesperados, que sin duda traen consigo muchísimas emociones y sentimientos difíciles. Quiero hablar de la maternidad en general, de ese momento en el que tu vida cambia para siempre. Es cierto que cuando nace tu hijo, lo poco o mucho egoísta que hayas sido tiene que empezar a irse. Ya no estás sola. Todo lo que pienses o hagas será por y para ese pequeño. Cuesta trabajo, pero así sucede. Comienzas a tomar decisiones donde tu prioridad son ellos, y eso duele, porque tienes que olvidarte un poco —o mucho— de ti. No, no te estoy diciendo que debas dejarte a un lado. Al contrario: te vuelves a encontrar desde una perspectiva que nunca imaginaste. Buscas ese equilibrio para estar bien en todas las áreas, aunque a veces sientes que no puedes. Entonces te das cuenta de que eres el soporte y el lugar seguro de al...