Los derechos sexuales y reproductivos, el otro rostro de la cultura de la muerte

Este es otro de los rostros de la cultura de la muerte. 

Quienes los promueven afirman y creen que “los derechos sexuales son derechos humanos... que contribuye a la libertad, igualdad y dignidad de todas las personas... implica ejercer su sexualidad y reproducción con libertad permitiendo a cada persona disfrutar de la sexualidad de una manera sana, segura, responsable, sin miedos ni vergüenzas, según cada forma de ser, sentir o pensar”


En el correr de las últimas décadas se han ido postulando declaraciones y cartas de los “derechos sexuales y reproductivos”. Como táctica, sus expresiones las han ido matizando eufemísticamente para ser aceptados con facilidad:

Derecho a la igualdad. 

Derecho a la autonomía sexual. 

Derecho a la libertad y a la integridad corporal. 

Derecho a decidir sobre las distintas opciones reproductivas.

Derecho a la educación sexual. 

Derecho a la atención y protección de la salud sexual y reproductiva. 

Derecho a optar por los diversos modos de convivencia.

Derecho a decidir sobre su propio cuerpo. 

Derecho al desarrollo libre de la personalidad.

En realidad, los “derechos sexuales y reproductivos” son un programa de transformación de la moral de la sexualidad y de la vida; una agenda política para el cambio de las costumbres sexuales y familiares de los pueblos, particularmente de los pueblos latinoamericanos de tradición cristiana. Sobre estos últimos existe una profunda ofensiva cultural y política para cambiar el sentido de sus constituciones y sus programas de educación de la sexualidad.

Los programas de los “derechos sexuales y reproductivos” no tienen ningún apartado que hable de compromiso, fidelidad, uso responsable de la sexualidad, etc. La única recomendación es el uso de preservativos o pastillas para evitar embarazos no deseados, y si lo anterior falla, el remedio es abortar.

Políticamente, los “derechos sexuales y reproductivos” forman parte de la estrategia de los grupos de ideología liberal por imponer sus tesis en materia de sexualidad y vida humana, vaciando de contenido los valores de la dignidad y de la libertad de la persona humana, de la vida y de la familia.

Con la invocación de estos “derechos” la situación de la mujer no mejora. Lo que sí constatamos en la vida práctica es que la esterilización no ha sacado a ninguna mujer pobre de la pobreza y las campañas anticonceptivas no han mejorado jamás los porcentajes de alfabetización. La debilitación del vínculo conyugal no ha favorecido nunca la educación de los hijos.

En la práctica, lo único que han causado es en la banalización y trivialización de la sexualidad humana y están contribuyendo, inevitablemente, a la deshumanización de las personas y de las sociedades.

Frente Nacional por la Familia

Minuto de formación V# 23 #24

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