Los postulados erróneos de los fatalistas le están haciendo daño al mundo

Nunca se ha demostrado científicamente la existencia de una correlación entre desarrollo y población. Las pretensiones alarmistas de los Malthusianos concernientes a la alimentación han quedado desmentidas. El crecimiento de la población no impacta de manera negativa el crecimiento económico; la producción global de alimentos ha aumentado más rápido que la población ya que los procesos de producción alimenticia se han vuelto cada vez más efectivos y eficientes a través de la aplicación de tecnologías.



El siglo veinte fue testigo no solo de una explosión demográfica sino también de una explosión de salud que ha llevado a la caída en las tasas de mortalidad y un incremento de la esperanza de vida al nacer (longevidad), y una explosión de prosperidad que ha hecho que se tenga más abundancia que nunca antes.

La predicción de la explosión demográfica produjo una generación de alarmistas que ha creado su propia colección de problemas. 

Los índices de natalidad mundiales han caído tanto en décadas recientes que hay 51 países que no logran reemplazar a sus generaciones (el índice de muertos es mayor que el de nacimientos; su fecundidad es menor a 2.1, que es el nivel mínimo indispensable para la renovación de las generaciones). Estos países representan el 44% de la población del planeta. 

Esto hace que aumente el número de ancianos en esos países, que haya pocos niños y se vaya perdiendo poco a poco la identidad nacional, ya que para suplir la mano de obra deben acoger a millones de inmigrantes de distinta cultura. 

Puesto que el problema mayor es actualmente la amenaza de escasez de capital humano, es preciso defender al hombre y favorecerlo.


Frente Nacional por la Familia

Minuto de formación V# 22

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